Hace algunos meses en la clase de Vida Académica nos revelaron que tendríamos que participar en ciertas pruebas al aire libre que “fomentarían el liderazgo”. Nadie estaba dispuesto a participar hasta que nos dijeron que era obligatorio ir y que tendríamos cuatro faltas y nos iriamos al infierno si no asistiamos. La única parte buena de todo esto es que tendriamos tres clases libres en lo que quedaba del curso.
Llego el día de la dinámica denominada “Campamento Águilas Guajolotes” y nadie estaba muy dispuesto a quedarse cuatro horas y perder miserablemente la tarde. Terminaron las clases normales, fui a comer con mis amigos y esperamos en el gimnasio hasta que nos llamaron para empezar.
Al principio los guías torturadores se presentaron y resulto que todos eran del quinto semestre y tenían nombres extraños resaltando una de ellos que se llama Lenoska (creo que sus papas querían ser originales).
La primer actividad fue una especie de calentamiento donde nos juntaron a todos en círculo y nos obligaron a imitar las estupideces que hacían o nos pondrían en el centro para que todos se burlaran.
Posteriormente nos dividieron en varios equipos de como quince personas y nos dieron paliacates de diferentes colores(esto me recordo un poco al rescue team). Resulte incluido en el equipo amarillo y todos se pusieron su indumentaria de manera rara destacando el karate kid Kks. El juego trataba de por equipos tomarnos de las manos (y esto solo sería el comienzo de las homosexualidades que tendría que hacer ese día) y formar una fila que simulara un dragón donde la cabeza era el líder y su deber era quitarle el paliacate a la cola de otro dragón para así ganar. Según recuerdo se formaron como cuatro o cinco dragones. Nuestro líder falló en todas las ocasiones y perdimos como dos veces y el Scout demostró nuevamente sus habilidades para caerse cuando se presenta la ocasión.
El siguiente paso era atravesar por equipos cierta distancia sobre dos tablas de madera con la condición de que no podiamos caernos o tendriamos que comenzar de nuevo. Surguieron varias ideas de como mover las tablas con nosotros encima pero tardaría mucho y no eran muy buenas. Finalmente se decidío juntar ambas tablas y así todos cruzamos la distancia sin más complicación.
A continuación obligaron a diez del equipo a que cruzaran una especie de escaleras colgantes que cruzaban dos árboles. Después de como cinco minutos el equipo paso la pruebay el siguiente paso era representar una especie de escena con todos los miembros del equipo.
Subsecuentemente nos pusieron dos adivinanzas una muy fácil de responder y la otra no tanto. En ese momento recorde que la difícil la había oido antes, es aquella de las dos personas que custodian un camino seguro y otro peligroso y uno de ellos siempre miente mientras el otro siempre dice la verdad, la adivinanza era que le preguntarías a cada uno (teniendo solo una pregunta para c/u) para encontrar el camino seguro. Todos perdieron la paciencia mientras yo intentaba recordar como habían hecho Yugi y Joey para resolverlo (hay una adivinanza similar en el capítulo que presenta a los hermanos paradona). El guía a cargo de esta actividad se canso de esperarnos y nos dijo que hicieramos una pirámide humana para pasar la prueba.
Se nos dió un corto tiempo para tomar algo mientras empezaba la última actividad y nos dijeron que quienes no regresaran en cinco minutos tendrian trato especial (algunos pensaron que esto sería bueno y se tardaron como diez minutos, pero se arrepentirían). Comenzó la tortura final y obligaron a los que llegaron tarde a estar de cunclillas por cerca de dos minutos mientras nosotros contabamos lentamente el tiempo para ver cuanto aguantaban.
La tortura final consisitió de nuevo en imitarlos mientras hacían un baile muy amanerado a la vez que cantaban en arameo. Algunos de mis compañeros parecieron disfrutarlo pero nos dijeron que eso no sería todo. Nos obligaron a hacer el ejercicio de la silla rusa (aquel donde se forma una especie de círculo de personas “sentadas” en las piernas de los otros) y todos empezaron con el morbo y a hacer estupideces hasta que los guías los calmaron. Después de como tres intentos falllidos para hacer bien el ejercicio y ante las risas y antipatía de todos los guías nos dejaron ir.
Regrese al gimnasio por mi mochila y mis padres llegaron a recogerme. Al llegar a casa me di un baño y me dormí al instante luego de aquel extraño día.
Moralejas de la historia:
* Los scouts son prácticos en estas tonterias pero no por eso dejarán de caerse.
* Ver Yu-Gi-Oh te ayuda a resolver adivinanzas.
Fin
